Según Pablo Levy en sus notas Geográficas y Económicas de la República de Nicaragua, donde menciona a Don Manuel Matus como el primer sembrador de café en su hacienda la Ceiba, en Jinotepe, en el año 1848, con semilla procedente de Costa Rica. Fueron los decretos presidenciales de Don Tomas Martínez que promueven la formación de las primeras haciendas cafetaleras a lo largo de la Sierra de Managua. Después se extendió del pacífico a la zona norte del país, entre los años 1857 a 1967. Para 1945 Matagalpa y Carazo eran los principales productores de café en el país; Granada en menor escala, Jinotega y algunas zonas de Estelí, Madriz y Nueva Segovia estaban en plena fase de expansión.
La meseta de Carazo figuro dentro de la economía nacional como un centro importante en la producción de este rublo. Hasta los años cuarenta, la meseta aportaba entre el 30-40% de la producción nacional, una cifra que ha bajado considerablemente.
Por su papel en la economía nacional se le definió como " Triángulo de Oro " a la parte más productiva de la meseta. Los pueblos de Diriamba, Jinotepe y San Marcos definen el Triángulo. El café sembrado en la meseta era manejado de forma tradicional, es decir sin ninguna tecnificación, al principio el café que se cultivaba era de la variedad Bourbon , esta variedad necesita sobre sombra para alcanzar altos rendimientos y un micro clima especial con alta humedad ambiental, de manera que el café de la meseta era cultivado bajo sombra de arboles frutales (cítricos, mango, caimito, mamey, guanábana, zapote, níspero, banano, plátano, entre otros) maderables y energético (como cedro, Guanacaste, madero negro, etc.). De manera que el cafetal presentaba característica de bosque, proporcionando a la vez hábitat a una gran diversidad de especie animales como guatusas, comadreja, ardillas, garrobo, palomas, perdices, etc.
El abonado consistía en sus principios en mulch procedente de la masa de las hojas caídas. La utilización de abonos e insecticidas químicos era desconocida en estas plantaciones. Las malezas se cortaban dos veces al año y se quedaban en el suelo como mulch. La utilización de maquinaria no era posible por la distancia entre líneas de café demasiado estrecha. La época de cosecha empezaba en Diciembre y terminaba en las regiones de mayor altura lo más tarde en febrero. Los costos de producción y la producción misma eran baja, pero era compensado con los otros bienes que generaba como eran las frutas, la leña y la madera. En los años 60 y 70 en muchos países donde se sembraba café aumentaron las enfermedades producida por hongo en los cafetales, pero a la par la revolución verde desarrolla técnicas para la mecanización de la producción de café, que a la vez contrarrestarían dichas enfermedades.
Al aparecer la Roya en Nicaragua, en las plantaciones del departamento de Carazo, en el año 1976, este agroecosistema fue drásticamente cambiado, ya que como estrategia de erradicación de la enfermedad, se eliminó 12,230 manzanas de arboles de sombra, se reemplazaron los cafetos con variedades nuevas que se adaptan al sol, éstas eran plantas pequeñas, producían a los tres años y por su tamaño, permite a los cortadores cosechar sin problema. El café tecnificado plantado se sembraba a una distancia de 3 metros entre líneas con esta distancia se podía aplicar herbicida, insecticida, fungicidas, abonos químicos y realizar trabajo de cosecha con tractores especiales implementados para ellos. Resultando una alta dependencia de agroquímicos.
El cambio de las plantaciones de café, manejado tradicionalmente a tecnificado se mostró como una catástrofe ecológica para la zona, al destruir el hábitat de muchas especies animales, el modelo también atento contra la biodiversidad de la flora con especie de autoconsumo y de comercio interno, generador de fuente de trabajo local y de ingreso constante a la familia rural, profundizo y redujo el ciclo hidrológico en la zona ocasionando la desaparición de fuente de agua que han traído consecuencias graves a la zonas donde afloran los ríos aledaños a la meseta y también se redujo la infiltración tan necesaria para alimentar los numerosos pozos existentes y que constituyen la única fuente de abastecimiento de agua de la población. Producto de que los suelos quedaron descubierto las pérdidas de suelos a causa de la erosión, son considerables. Las temperaturas se incrementaron de 2 a 3 grados centígrados, durantes los meses más calurosos del año. La humedad relativa disminuyo de un 80 a un 60%.
La respuesta a nivel de producción del café tecnificado, indica que el rendimiento no aumento como se esperaba, en la década de los años 60 y 70 la zona produjo 350 quintales oro, para el ciclo 1999 anduvo alrededor 60,000 quintales oro. Año con año las cosechas se han venido disminuyendo y los problemas sociales y ambientales en la zona son cada vez mayores, es necesario restaurar el ecosistema cafetalero destruido, promoviendo un modelo de caficultura sostenible que ayude a recuperar la diversidad de productos agropecuarios y especie animales y forestales nativas.
El modelo de caficultura para este siglo.
El modelo se encuentra basada en ver al cafetal como un sistema que presenta cinco pisos en su ecosistema florístico arreglado de la siguiente manera:
El modelo de Caficultura propuesto para este Siglo se encuentra en armonía con el medio ambiente. Este agroecosistema considera, aspectos de clima (variaciones recurrentes), manejo integrado de plagas, la potencialidad y las acciones de conservación del suelo y agua, la implementación de asocios agroforestales según las diferentes zonas cafetales y el mejoramiento y/o conservación de la biodiversidad tropical. El Modelo permite que los productores trabajen sistemas agroforestales, manejen el bosque natural, recuperen las fuentes de aguas, mejoren y transformen el beneficiado húmedo convirtiéndolo el proceso en ecológico, que traten y manejen las aguas residuales del beneficiado y la pulpa del café de tal forma que permita bajar los índices de contaminación en las fuentes de aguas que utilizan las ciudades y poblados en las cafetaleras aguas abajo.
El modelo facilita como fase intermedia la producción de café orgánico y de bajos insumos. El crecimiento de la producción cafetalera durante los últimos años indica que posiblemente la contaminación ambiental debido a los subproductos también crecerá, por tanto, se deben realizar esfuerzos en todos los niveles del proceso productivo, desde los productores hasta la torrefacción, para prevenir problemas en el futuro.
Otras medidas:
Reduciendo los residuos: Manejando el café uva, la pulpa y el pergamino fresco, con muy poco agua. La dosis de agua que se recomienda en el beneficiado es de 300 a 500 litros por cada quintal oro, que se produce. La reducción del consumo de agua tendrá un efecto muy importante en la cantidad de agua sucia que deberá ser tratada.
Conversión de la pulpa en abono orgánico: La pulpa puede convertirse en un producto útil para la finca. Hay por lo menos tres maneras prácticas para transformar la pulpa en abono, usando:
Proteger el medio ambiente y a las personas, usar racionalmente los recursos y producir con ganancia no son ideas separas o en conflictos. Mas bien, son principios que deben desarrollarse juntos para tener la seguridad de mantenerse en el negocio. Y esto es DESARROLLO SOSTENIBLE.
Uso eficiente de agroquímicos: La caficultura deberá encaminarse a la reducción o eliminación de plaguicidas, por las razones de términos de cambio, gastos no necesarios de divisas y por la toxicidad que causa al medio ambiente. El mercado "verde" está premiando el café producido con poco o nada de plaguicida.
Café orgánico: El café orgánico es una alternativa para el sector cafetalero, ya que un quintal de este, es semejante al valor 10 quintales de café cultivados con químicos. Actualmente se está pagando a 172 dólares el quintal de café orgánico, en comparación a los 102 dólares que están pagando por el café oro tradicional. Además que el café orgánico genera mayor cantidad de mano de obra y es amigable con la naturaleza.
Conservación de suelos en los cafetales: Es necesario establecer prácticas que permiten conservar y/o reducir perdidas de suelo en las plantaciones de café, recomendándose las siguientes: Curvas a nivel, coberturas vivas, barreras vivas o muertas, cortinas rompevientos, acequias, estabilización de cárcavas, control de deslizamiento
Café con sabor a turismo: Muchas fincas realizándole obras de conservación y acondicionamiento, pueden ofertar opciones turísticas, tan demandas en este tiempo. Donde se puede mostrar en temporada de cosecha, la totalidad del proceso productivo, ofrecer infraestructura para alojamiento, senderos en las partes más boscosas donde el turista pueda apreciar la fauna de este agroecosistema o admirar y fotografiar algún paisaje.
| La Meseta Cafetalera |